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Las manos son portales para la recepción y la transmisión

Las manos son portales para la recepción y la transmisión
La sensación revitalizante en las manos, a través del sonido y el movimiento, las invita a convertirse en portales de mayor receptividad y transmisión.

Septiembre de 2025

Piensa en cuántas cosas has tenido entre las manos a lo largo de tu vida: tu mascota, la compra, un bolígrafo o un pincel. O en cuántas superficies has tocado con el paso del tiempo: la piel de un ser querido, las ondulantes aguas de un río, la rugosa corteza de una secuoya gigante. O en cómo has sido capaz de reconocer y sacar una moneda de diez centavos del fondo de tu bolsillo con solo tocarla.

Evoca las imágenes de todas las cosas que has tenido entre las manos, o quizá se te han escapado de los dedos, ya sea en sentido figurado o porque se te hayan caído literalmente.

Ya sea para alcanzar, agarrar o explorar: nuestras manos suelen ser nuestro primer punto de contacto con el mundo. A través de ellas, expresamos nuestras emociones, nuestros deseos, nuestra protección o nuestras limitaciones. De manera simplista, podríamos considerar que nuestras manos son herramientas con las que manipulamos o interactuamos con nuestro entorno. Pero, dado que tenemos tantas terminaciones nerviosas en las manos; vías de energía de los meridianos que las atraviesan; y tejido conectivo sensible y transportador de fluidos que entrelaza sus numerosos huesos y articulaciones diminutos, desde una perspectiva más energética, nuestras manos son portales de recepción y transmisión. Amplifican y transmiten la intensa sensación táctil cuando se colocan sobre el cuerpo, así como los campos electromagnéticos potenciados más allá de la superficie corporal.

El tacto es uno de los principales estimulantes, y nuestras manos son el principal conducto del tacto. Nuestras manos son muy sensibles a las diversas texturas del tacto: calor o frío, dolor o placer, presión o tensión. A través del sonido, el movimiento y la atención consciente, podemos amplificar las sensaciones más sutiles que se esconden tras estas categorías. Cada vez que activamos nuestras manos —cuando abrimos el sentido del tacto mediante el tacto, el sonido o el movimiento— potenciamos los campos electromagnéticos que fluyen por ellas. Las manos receptivas son manos llenas de conciencia despierta. Las manos transmisoras facilitan la conexión dentro o fuera del cuerpo. Una vez que comenzamos una activación sensorial en las manos, las sensaciones pueden extenderse por todo el cuerpo para una experiencia de vitalización más global.

Prueba este ejercicio para aumentar la sensibilidad táctil en tus manos:

Empieza con la atención abierta, prestando atención a cualquier sensación que tengas en este momento.

Con suavidad y lentamente, recorre con los dedos de una mano las protuberancias y los surcos que hay entre los dedos y alrededor de los bordes de las manos, mientras emites el sonido «OOOO». Acaricia suavemente el dorso de las manos y las palmas. Ahora, haz lo mismo con la otra mano.

Dibuja espirales en la palma de una mano con un dedo de la otra mano utilizando la RESPIRACIÓN THETA. Dibuja espirales hacia afuera para transmitir energía al campo; dibuja espirales en la otra dirección, hacia la palma, para recibirla.

Crea un suave movimiento ondulatorio con las manos mientras emites un sonido prolongado «WHOA WHOA».

Mueve las palmas como si tuvieran ojos, recabando información del entorno inmediato. Es posible que empieces a sentir cómo las palmas se activan y cobran vida.

Junta lentamente las palmas de las manos, sintiendo una fuerza electromagnética que se acumula y se condensa a medida que se acercan. Juega con esa sensación magnética, dejando que se expanda y se comprima como una pelota. ¿Qué otras sensaciones notas en tu cuerpo?

Poco a poco y con calma, separa las manos y aléjalas del cuerpo. Juega a acercarlas cada vez más a tu piel, tomando conciencia del deseo de contacto entre la mano y la mejilla, o entre la mano y el hombro. Siente las sensaciones que surgen tanto en la mano como en la mejilla cuando se tocan. ¿Cómo es ese diálogo entre ambas? Hazlo en cualquier otra parte del cuerpo: percibe cómo se transmiten y se reciben las sensaciones.

Ahora, junta las palmas de las manos y déjalas descansar sobre el regazo; siente cómo una onda de sensaciones puede intensificarse en tu interior, recorriendo también la zona del corazón.

Son manos vivas y conscientes.

Como reflexión final, piensa en cuántas veces tenemos entre las manos un mundo diferente a través de nuestros teléfonos. Se trata de un potente dispositivo electrónico que cuenta con su propio sistema de transmisión y recepción, el cual se superpone a la receptividad natural de nuestras manos. Intenta, en los próximos días, tomar conciencia de esta distinción y encontrar un equilibrio.

Sharon Weil
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